El domingo pasado me lleve una alegrÃa mayúscula. Todo por un chavalÃn de esta tierra mallorquina que se ha elevado por méritos propios al Olimpo del mundo de los deportes. Ese partido, ese larguÃsimo encuentro, ese enfrentamiento entre dos enormes deportistas con una categorÃa humana indiscutible en ambos casos, me tuvieron subyugado en aquella tarde noche de calor acuciante.
Todos los avatares de lo cotidiano desaparecieron por unas horas bajo la sombra de aquella gesta de Wimbledon. Un joven de apenas 22 años, con un futuro aún inmenso, ha conseguido que el nombre de Mallorca no sólo se asocie a los turistas alemanes o a los desmanes de uno u otro Govern autonómico (los polÃticos jamás aprenderán). Rafael Nadal era hace unos años para los mallorquines el nombre de un músico, el abuelo del que ahora es tetracampeón de Roland Garros y que se ha aupado a la cima en Londres. Pero lo mejor de todo es la sencillez, la proximidad, de un chaval profundamente tÃmido, pero con unas ideas muy claras y que nunca ha tenido un mal gesto a pesar del agobio de las multitudes y del permanente seguimiento de prensa y aficionados. Mucho ha tenido que ver en ello su familia, sin duda.
Es un orgullo para cualquier humilde desconocido mallorquÃn como yo compartir esta tierra con un joven tan grande. El futuro seguro que le depara más y mayores éxitos. Su ciudad, Manacor, le tributó ayer un homenaje multitudinario más que merecido. Valgan estas lÃneas para tributárselo desde otro rinconcito mallorquÃn como es Alaró. Seguiremos animándole en su carrera con ese grito de guerra: "Vamos Rafa".
Antoni MartÃn
TioTaum

Tremenda final, los ingleses se sacaron el bonbin.
Un bravo por Nadal
Saludos
TioTaum