Aún impactado por la repercusión a nivel mundial de nuestro temazo eurovisivo y a punto de bailar compulsivamente el "Chiki Chiki" a ritmo de "brikindans", sin sorpresa alguna por la victoria del ruso ese que tenía a un patinador incordiando mientras cantaba (en alguna cosa van a tener que destacar los rusos, digo yo), lo de la política nacional se antoja un poco trivial. ¿Adónde vamos a parar? Y es que lejos de apasionarnos, nuestros políticos hacen que nos echemos para atrás.
Mientras consigo medio imitar el bailecito del "maiquelyason", pienso en un Gobierno sin oposición, que la sigue criticando (a la oposición), porque con lo de la crisis económica no sabe muy bien qué es lo que debe hacer. Pese a que el común de los mortales, o sea, todos nosotros, nos las vemos y deseamos para llenar el depósito del coche que empleamos para ir a currar (lo del transporte público eficiente y económico no pasa en España), para llenar la cesta de la compra (hasta el conejo aconsejado por los amigos del presidente se ha puesto carillo) y para pagar la hipoteca de marras (los bancos son los bancos, siempre gana la banca y sigamos haciendo juego señores).
Y doy un cuarto de vuelta y hago el "robocó" y casi me doy de bruces con el duro suelo al darme cuenta de que la oposición está a un paso de cantar, como en el poema de Neruda, aquello de: "Todo en tí fue naufragio". Luchas intestinas sin cuartel, medios supuestamente afines afilando cuchillos y pretendiendo poner a sus candidatos en cabeza para hacerse con más y más poder. Un auténtico desastre.
Vaya, ahora que me doy cuenta, se me había olvidado bailar el "crusaíto". Será por eso por lo que pienso más en Rodolfo que en José Luis o Mariano. Vamos que, aunque sea producto de los amigos del primero, me quedo antes con un 'friki' de ficción que nos alegra el momento que con unos políticos que de tanto estar en la inopia no hacen más que darnos por saco, con perdón.
Deberían pasar de su envaramiento y su alejamiento de todos nosotros y trabajar en solucionarnos los problemas. Pero que va. Son felices en ese jueguecito virtual de creerse que dominan el mundo. Pero que quede entre nosotros. Al final gana Rusia... o Estados Unidos, que estos últimos no concursaban anoche que si no...
Antoni Martín
ValentinUtrera
Pro
Creo que soy de los pocos que me he librado de ver al chiquilicuatro de la canción. También me estoy librando de ver a los chiquilicuatros de la politica. Desde que salió la señorita Esperanzita Aguirre vestida de rojo, jugando a Richelieu, cerré los oidos. Richelieu dió la señal de salida con el grito: "Al suelo que vienen los nuestros" y la estampida no se hizo esperar.